El título que he elegido para mi primer artículo del blog es una frase que podemos oír en muchos campos de fútbol cualquier fin de semana. Cuando se pierde un partido de fútbol, lo fácil es eso, echarle las culpas al árbitro y no asumir ninguna responsabilidad de la derrota.
Lo peor de todo, es que también lo vemos en los grandes equipos de fútbol como el Real Madrid o el FC Barcelona, cada vez que pierden un partido se fijan al más mínimo detalle de los errores del árbitro, pero no en las ocasiones falladas por sus propios jugadores o en las decisiones desafortunadas del entrenador. Al igual que un delantero puede fallar un gol claro, un árbitro puede fallar. Nosotros, los humanos, no somos perfectos.
En el fútbol profesional, cuando hay un fallo del árbitro, suele ser una anécdota o un tema de conversación un lunes por la mañana con la vuelta al trabajo.
Pero ahora trasladémoslo a los niños y al fútbol base. El pequeño, al no asumir la responsabilidad de la derrota le estamos inculcando unos valores totalmente negativos. El niño se va a acostumbrar a cuando las cosas no le salgan bien, a culpar a otro, a quitarse las culpas, a lavarse las manos. En cambio, cuando se consigue una victoria en un partido, la culpa es siempre del equipo. ERROR. Se gane o se pierda, la culpa SIEMPRE es del equipo.
La respuesta de los padres favorece al niño a seguir echándole la culpa a los árbitros. Esos mismos padres que desde la grada insultan al árbitro, un árbitro que en el fútbol base es un chaval, no suele sobrepasar los 20 años, que también tiene un padre y una madre, que no tiene que aguantar como un padre insulta a su hijo por haberse equivocado, todos nos equivocamos, y seguro que ese árbitro lo ha hecho sin querer.
Ser árbitro es un trabajo más, como puede ser arquitecto, basurero, abogado o electricista, es un trabajo más. Muchos árbitros pasan miedo en el terreno de juego, pasar miedo en el trabajo, en plena sociedad actual esto sigue ocurriendo.
Son los propios padres los que tienen que ver el fútbol como un deporte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario