Poco se habla de lo importante que es la alimentación en el fútbol (y en cualquier deporte).
Para que el jugador llegue a su máximo rendimiento, tiene que adquirir unos hábitos saludables que le favorezcan. A esto mucha gente le llama el entrenamiento "invisible".
Un aspecto muy importante en este entrenamiento "invisible" es la alimentación. Un entrenador de fútbol base obviamente que no puede controlar lo que un niño come, es imposible, tampoco depende de él lo que tiene que comer en su casa. En nuestra mano queda el aconsejarle sobre distintos hábitos para llevar una alimentación más saludable.
Partido el domingo fuera de nuestra ciudad, muchas horas de bus, es una buena oportunidad para el entrenador para habituar a los niños sobre qué comer antes de un partido. El entrenador tiene que tener planificado las paradas para comer. Hidratos de carbono como pasta, arroz o frutas es lo más típico, ¿no? Por muchas veces que lo aconseje el entrenador no todos llevarán lo más adecuado. El primer día, habrá muy pocas personas con la comida indicada por el entrenador, pero poco a poco irá aumentando ese número de jugadores comiendo pasta y menos jugadores comiéndose un bocadillo.
Otra forma de concienciar a los niños con el tema de la alimentación es dándole pequeñas indicaciones el día antes del partido. Horas de descanso, qué no hacer la noche previa al partido, a qué hora desayunar...habrá jugadores que lo cumplan y jugadores que no, es lógico, son niños.
Pero, son los propios niños los que se darán cuenta que no darán su máximo rendimiento si no le han hecho caso al entrenador, porque, al fin y al cabo, el entrenador quiere lo mejor para sus jugadores.

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